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Mateo Capítulo 8

⬅️Capítulo 7 Capítulo 9➡️

Jesús regresa a Capernaum

1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. 

2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 

3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. 

4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo:

¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 

5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 

6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. 

7 Entonces él se levantó y se fue a su casa. 

8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.

9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo:

Sígueme.

Y se levantó y le siguió. 

10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa de Mateo, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. 

11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 

12 Al oír esto Jesús, les dijo:

Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 

13 Id, pues, y aprended lo que significa: 

Misericordia quiero, y no sacrificio. 

(Oseas 6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.)

Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

14 Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? 

15 Jesús les dijo:

¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 

16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. 

17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

18 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 

19 Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. 

20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;

21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 

22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo:

Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado.

Y la mujer fue salva desde aquella hora. 

23 Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 

24 les dijo:

Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme.

Y se burlaban de él. 

25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 

26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.

27 Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 

28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos;

y Jesús les dijo:

¿Creéis que puedo hacer esto?

Ellos dijeron:

Sí, Señor. 

29 Entonces les tocó los ojos, diciendo:

Conforme a vuestra fe os sea hecho.

 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos.

Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 

31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.

32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. 

33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. 

34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

⬅️Capítulo 7 Capítulo 9➡️




Que יהוה CREADOR DE TODO LO QUE EXISTE te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti, tenga de ti misericordia y ponga en ti paz.

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