Mateo Capítulo 11
1 En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo;
2 y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.
3 Viéndolo los fariseos, le dijeron:
He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo.
4 Pero él les dijo:
¿O no habéis leído en el libro de Samuel (1 Samuel 21:1-6), como en el día de reposo el sacerdote en el templo le dio de comer a los soldados de David del pan de la proposición que fue quitado ese día para poner el pan nuevo?
¿O no habéis leído acorde a la ley, como en el día de reposo los sacerdotes en el templo no profanaron el día de reposo, y son sin culpa?
Pues os digo que uno más grande que el que estaba en el templo ese día, está aquí. (Jesús más grande que David)
5 Y si supieseis qué significa:
Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes;
6 El Creador De Todo Lo Que Existe יהוה en efecto, estableció el día de reposo para los humanos.
7 Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos.
8 Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?
9 Él les dijo:
¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?
Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?
Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.
10 Entonces dijo a aquel hombre:
Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.
11 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.
El siervo escogido
12 Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos,
y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;
13 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías 42:1-4, cuando dijo:
He aquí mi siervo, yo le sostendré,
mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento;
he puesto sobre él mi Espíritu;
él traerá justicia a las naciones.
No gritará ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare;
por medio de la verdad traerá justicia.
No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia,
Y las costas esperarán su ley.
14 Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.
Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será este aquel Hijo de David?
15 Mas los fariseos, al oírlo, decían:
Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.
16 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo:
Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
Y si satanás echa fuera a satanás, contra sí mismo está dividido;
¿cómo, pues, permanecerá su reino?
Y si yo echo fuera los demonios por beelzebú,
¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
17 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
18 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata?
Y entonces podrá saquear su casa.
19 El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.
20 Por tanto, os digo:
Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.
A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.
21 O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.
22 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?
23 Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
24 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.
25 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
26 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
27 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
28 Él respondió y les dijo:
La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches,
así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará;
porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón,
y he aquí uno más grande que Salomón en este lugar.
29 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.
Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.
Así también acontecerá a esta mala generación.
30 Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.
Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.
Respondiendo él al que le decía esto, dijo:
¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
He aquí mi madre y mis hermanos.
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

