🤍🤍

Ten piedad de mĂ­, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

Lávame más y más de mi maldad,

Y lĂ­mpiame de mi pecado.

Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra,

Y tenido por puro en tu juicio.

He aquĂ­, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibiĂł mi madre.

He aquĂ­, tĂş amas la verdad en lo Ă­ntimo,

Y en lo secreto me has hecho comprender sabidurĂ­a.

Purifícame con hisopo, y seré limpio;

Lávame, y seré más blanco que la nieve.

Hazme oĂ­r gozo y alegrĂ­a,

Y se recrearán los huesos que has abatido.

Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

10 Crea en mĂ­, oh Dios, un corazĂłn limpio,

Y renueva un espĂ­ritu recto dentro de mĂ­.

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mĂ­ tu santo EspĂ­ritu.

12 VuĂ©lveme el gozo de tu salvaciĂłn,

Y espĂ­ritu noble me sustente.

13 Entonces enseñarĂ© a los transgresores tus caminos,

Y los pecadores se convertirán a ti.

14 LĂ­brame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvaciĂłn;

Cantará mi lengua tu justicia.

15 Señor, abre mis labios,

Y publicará mi boca tu alabanza.

16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo darĂ­a;

No quieres holocausto.

17 Los sacrificios de Dios son el espĂ­ritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;

Edifica los muros de Jerusalén.

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

El holocausto u ofrenda del todo quemada;

Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Salmo 51